Existen muchos prejuicios relacionados con la actuación y, sin embargo, todos actuamos en mayor o menor medida. Una persona no se comporta igual con su familia que con sus amigos o sus compañeros de trabajo; no actuamos igual ante un superior que frente a un subordinado; nuestro comportamiento actual es diferente al que teníamos a los doce años. A eso se refería William Shakespeare cuando decía: El mundo entero es un escenario. Estos talleres tienen un enfoque ecléctico en el que se combinan técnicas teatrales, como la expresión corporal, el manejo de la voz y el control de la respiración, con elementos de la corriente humanista, como lo son los grupos de encuentro. Cada uno de ellos propone hacer un análisis personal para motivar cambios, porque los cambios surgen del interior de la persona y no pueden ser impuestos. Técnicas como la visualización creativa, el control de la respiración, la relajación, la auto-observación y el autoanálisis, permiten a los participantes reflexionar sobre la manera de tener una mejor actuación en la vida diaria. Lo mejor de esto es que, cuando empezamos a actuar de una manera diferente, los cambios se producen poco a poco: si ACTÚO como una persona competente, lo más seguro es que, en algún momento, comenzaré a SER una persona competente. Cuando nos hacemos concientes de estos cambios, nuestra autoestima se incrementa y esto repercute en todos los ámbitos de nuestra vida.
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